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JRS Retiro online: Día 11 – La Natividad: ¡El amor hace estas cosas!
jueves, noviembre 11, 2010


"Habría que buscar al niño Jesús, no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres. Habría que buscarlo entre los niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener qué comer, entre los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios allá en los portales."
Cuando empieces tu oración de hoy, recuerda que estás ante la presencia de Dios sagrado. Ten presente que Dios te está viendo en todo momento, y de que la ternura y el poder con que te mira. Pídele a Dios aquello que quieras a través de plegaria.

Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.



Reflexión para la plegaria
Makhado, 11 de noviembre de 2010 – En la víspera de Navidad, mientras servía en un proyecto del JRS en el campamento de Rhino, en el norte de Uganda, celebré una misa para los refugiados sudaneses en la pobre aldea de Agulupi. Estábamos en una pequeña capilla bajo un techo de paja. Era una noche calurosa, húmeda. Un ejército de bichos voladores. Mucho polvo. Una lámpara de queroseno colgaba de un pilar de madera a la derecha del altar.

Frente al altar, unas niñas bailaban y cantaban. En uno de los himnos, cubriéndose los ojos con el antebrazo, imitaron el llanto del recién nacido, Jesús; era un eco, también, del llanto de los refugiados sudaneses por su huida de la guerra civil, por lo perdido, por el sufrimiento. Y aún así, a pesar de la abrumadora pobreza de Agulupi y del dolor en sus corazones por el pasado, estos momentos — igual que el nacimiento de Cristo en un establo —  estaban cargados de esperanza y significado.

La liturgia agulupi se centraba en un niño; la Meditación de la Natividad comienza con un niño. En nuestro servicio a los refugiados vemos los bebés recién nacidos a espaldas de sus madres; niños con malaria y niños muertos; niños que lloran y niños que ríen; hemos visto el rostro conmovido de las nuevas madres.

¿Quiere seguir a Cristo? Entonces comience aquí. El niño Cristo es el eje resplandeciente que une nuestro deseo de responder a la Llamada del Reino y de saber cómo es. Tras haber considerado la asombrosa teología de la Encarnación, la Natividad nos indica el camino por el que el corazón de Dios viene al mundo y, por lo tanto, de qué manera lo seguiremos. En humildad. En piedad. En deseo.

¿Cómo explicar este viaje de Dios eterno a través de la frontera en la historia? En un primer nivel el intelecto protesta. Un teólogo lo defiende: “¡Pero el amor hace estas cosas!” Hay un pensamiento. Quizás sea EL pensamiento. Su verdad sostiene la estrellas y enciendo el fuego del JRS.

Conocer, amar y servir a Cristo comienza en la contemplación de su Natividad. Las palabras de Lucas contienen el diamante que siempre anidará en nuestros corazones: encontraron a María y José y al niño acostado en el pesebre.

Gary Smith SJ
Proyecto de Limpopo del JRS
Makhado, Sudáfrica

Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.

Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.

Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.



Sugerencia de oración
Lucas 2: 15-20

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.” Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.