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Reflections for the week
Online Retreat Weeks
JRS Retiro online: Día 9 – Pide vivir con compasión
martes, noviembre 09, 2010


Cuando empieces tu oración de hoy, recuerda que estás ante la presencia de Dios sagrado. Ten presente que Dios te está viendo en todo momento, y de que la ternura y el poder con que te mira. Pídele a Dios aquello que quieras a través de plegaria.

Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.



Reflexión para la plegaria
Manila, 9 de noviembre de 2010 – ¿Es posible que alguien que haya experimentado una pérdida irreparable, pueda algún día ser feliz y aprender a vivir felizmente? ¿Acaso puede la profunda tristeza y el desespero ser vencido por el deseo de servir a los demás? ¿Puedo pedir y realmente esperar la gracia de la compasión hacia aquellos que me han hecho daño?

Hace años, conocí a una mujer camboyana, Anne Noeum Yok Tan, que se hizo cargo de un niño no acompañado en la frontera tailandesa mientras esperaba su reasentamiento en Francia. Diez de los hijos de Noeum Yok Tan habían muerto durante el régimen de Pol Pot. A cada uno, su esposo le había escrito un poema en el reverso de su certificado de bautismo. Cuando él también murió a manos de un mando del Khmer Rouge, ella reunió aquellos preciosos folios y huyó. Durante su huida a través de la jungla, se encontró casualmente con dos niños supervivientes, y juntos cruzaron la frontera. Al final, aquella recopilación de poemas fue publicada en un libro dedicado a los mártires de la Iglesia Camboyana, titulado Veilleur, ou en est la nuit? – “Centinela, ¿dónde está la noche?” – con el subtítulo, “El pequeño libro de la muerte”. En su introducción ella escribió:

Con este libro les doy lo más querido para mi. Ahora mi vida no es fácil, pero no desespero. Confío en Dios. Creo que Dios es mi Padre y que no me abandonará. Un día me reuniré con mi esposo y mis hijos y volveremos a estar juntos. Diez de mis hijos están muertos y mi marido fue asesinado, pero no guardo rencor a nadie. No voy a ir contra nadie. Tampoco mi marido odiaba al Khmer Rouge. No pedía venganza por el mal que habían hecho. Y yo soy como él. Si me encuentro con quien mató a mi esposo, no le odiaré, porque no tengo odio en mi corazón. He aceptado despojarme de todo. En cualquier caso, no soy la única que sufre. También toda la gente, todo el país está sufriendo. Pero llegará el día, estoy segura, en que Camboya volverá a conocer la felicidad.

Qué preciosas lecciones nos enseña esta artesana de la paz. Ha perdido mucho y, sin embargo, tiene mucho por lo que vivir. ¿Qué gracia obtuvo y qué fuerza motriz hizo que esta gracia transformara su vida? ¿Puedo pedir la gracia de vivir y actuar con compasión en mi corazón?

P. Mark Raper SJ
Presidente de la Conferencia de Jesuitas de Asia-Pacífico
(Ex director Internacional del JRS)

Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.

Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.

Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.


Sugerencia de oración
Lucas 10:30-34

Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.  Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.